jueves, febrero 26, 2009, 00:57 - Pensamiento

Érase un árbol frondoso y sano que daba muchas sabrosas cerezas que alegraban un prado que reinaba entre todos los demás prados que le rodeaban. Vivía al pie de un pequeño estanque al que iban a beber las vacas cuando allí pastaban y se codeaba con las más vistosas especies arbóreas de toda la comarca, ya fuesen de hoja caduca o perenne, ya estuviesen en el cerro o en el llano. Sus flores blancas alegraban las alturas y alimentaban a infinidad de insectos. Un día el propietario de aquel prado apreció que su sombra no dejaba crecer la hierba junto al estanque y decidió que debía cortarse, pero el vecino al que se lo propuso no lo creía interesante por que ya tenía leña almacenada para este y el próximo invierno y dadas sus dimensiones requería un gran esfuerzo físico y de tiempo. Pensando y pensando, se acordó de un escultor del lugar que nunca decía que no a una oferta de tal naturaleza. Seguramente el le libraría de aquella mole que cubría de hoja cada otoño y sombreaba todo el día el prado a sus pies. El escultor siempre decía que sí a esas ofertas que le hacían en el lugar, aunque jamás había talado un árbol sano por propia iniciativa. El era consciente de que antes o después esos maravillosos seres a los que echan el ojo los amos, más tarde o más temprano caerían ante el filo del hacha impía de cualquier enviado del patrón y, solo el era capaz de dignificar aquel cuerpo y reencarnarlo en obras de arte que perdurarían a través de los tiempos. Mientras los cortaba les oraba sus versos a los árboles y a la vida, les pedía perdón, les lloraba. Jamás haría una escultura si para ello tuviese que quitarles la vida




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viernes, febrero 20, 2009, 00:30 - Poesía

Devoradora de promesas,
nos invade la turba política.
Bocas que se abren a tremendos precipicios
deshabitados de verdad y de posible
como pozos en los que se ha suicidado el verso.
Nos invade el monstruo del señor,
la bestia del amo nos ofrece el corazón.
Todos son la verdad,
todos son el amor,
yo soy el bien,
el es el mal.
Déjame ser tu señor.
miércoles, febrero 18, 2009, 23:02 - Poesía

La mirada
a veces sincera como la gravedad de una estrella
invade por mucho tiempo los cielos.
El eco que se repite en las cotas del firmamento
y que asciende entre los reflejos.
La firme voluntad que surge entre la evanescencia de una mirada altiva que fue derrotada.
Cientos,
miles de millones de pensamientos,
el crepitar del incendio en un bosque imaginario,
la veneración de un árbol, de una flor
al Sol
El adiós.
sábado, febrero 7, 2009, 22:16 - Poesía

Yo te hice un camino.
Memorias con las manos.
Te di mis pasos,
mi tránsito errante,
mi más esencial semilla,
me negué a perderte
y ha sido poco,
tal vez nada.
El viento dicta
letra a letra
ahora
tu palabra.
jueves, febrero 5, 2009, 11:34 - Gracia

Cacaprichoso es de mi época juvenil, está realizado a tinta china y regla, lo encontré guardado entre mis dibujos (es de Nov. del 84), puede que en sucesivos días inserte en artequerida alguno más. Por la comunicación que no quede. ¡Smuak!
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