martes, junio 30, 2009, 01:23 - Poesía

Sigo aún buscando la sonrisa que se oculta,
ese golpe de suerte que está en alguna parte,
el instante que me lleve a los otros lugares,
el campo infinito del sosiego,
el Río Liberación,
el fin de la frontera




( 3.4 / 57 )
sábado, junio 27, 2009, 10:31 - Pensamiento

Aquel niño se fue buscando el tiempo, pensó que algún espacio entre las horas de los relojes estaría libre, sin ocupar por nadie, esperando ser vivido y disfrutado por él. Recorrió exóticos países de extrañas costumbres, subió a las más altas montañas y navegó mares infinitos donde la luna era tan enorme y luminosa como un sol feliz y tranquilo que no desease quemar a nadie, si no solamente iluminar la belleza de la vida. Pero nada encontró, cada momento estaba ocupado por los demás, urgía hacer algo siempre y se iba deprisa siempre, para adelantarse a las agujas del reloj, para no perder la razón como la iban perdiendo los demás.
jueves, junio 25, 2009, 01:50 - Pensamiento

Va pasando el tiempo y la lágrima que había en el borde se quemó como una diminuta nube. Nada es nada, pero aún puedo convertir esta noche en prodigioso amanecer; si yo quisiera podría derribar todos los muros que levantaron los gigantes en mi ausencia, podría hacer que renaciesen paraísos en las nubes, devolverme a mis hermanos y darme una madre feliz y sin conjeturas, acercar a mi boca ese cáliz de sedoso licor y acariciarme en las entrañas con un poco de este aliento, podría alimentarme ahora con una mirada nueva. Lo necesito, lo necesito tanto… Quiero salir de puertas afuera, ir a ese mundo donde no existe la distancia, donde los pecados no sirven para nada, donde se navega siempre de la mano, a la lluvia y al sol, a todas las lunas que están aún por conocer. Si quisiera olvidaría esta lenta muerte de la flor ayudándola a navegar el espacio, apoyando en mi mano su cabeza de pétalos blancos y le pondría, como lo soñé un día, mi corona de azúcar. Pero sé que estas manos son resbaladizas, que el dolor se apodera de ellas, y que poco a poco voy cayendo al precipicio del temor y del orgullo, y la serpiente que guarda los territorios me envuelve como la húmeda bruma de la primera hora. Quizás soy todo yo ese ejército que se derrota a sí mismo sin derramamiento de sangre, ese dragón que quema sus propias entrañas en el fondo de la más misteriosa cueva, el perro que se devora la cola delante de su amo, la música que se cae al suelo nota tras nota, como caen las monedas que alguna gente da a los mendigos que habitan las calles en el atardecer de una ciudad inventada por la fantasía de cualquier dios menor. Millones de puñales han llegado desde el cielo a mi espalda, millones de truenos y lujurias vestidas de seda cubrirán este orgullo un día, haciendo de él un inmenso diamante imposible de mirar sin quemar el iris para siempre.
miércoles, junio 17, 2009, 01:25 - Pensamiento

Mirándose al espejo de las representaciones no esperamos ver más que una levedad que late más allá de nosotros mismos, creemos ser el cuerpo de todos los sueños que nos empujan y en realidad tan solo somos barcos a la deriva frente al tremendo vacío en el que la gloria por el triunfo es lo único que cuenta, barcos fantasmas que se fueron alejando del puerto sin rumbo y sin timón hacia una isla soñada, hacia la mentira en el espacio de los demás, siguiendo la estela que dejó la gran nave de Noé, la gran utopía de la redención, el tesoro que jamás encontraremos, porque se ha hundido en los límites de la paz.
martes, junio 16, 2009, 00:46 - Acidez

Siempre lejos el horizonte, siempre lejos el principio y el fin. Los consejos son buenos consejeros que no sirven para nada si no son de sangre y pasión, los mejores siempre vienen de quien los calla, por eso bajo el sol observamos y meditamos, vamos después con el mundo y con las máquinas, vamos a conocer derrotas y a fingir victorias y acabamos siendo soldados infectados por la codicia del día a día, buscamos algo que nos destruya piadosamente, un corazón bondadoso que nos diga como amar a su manera, un ángel recluido en nuestras penas y quimeras para redimirnos en el insaciable deseo que nos atormenta y que jamás podremos vencer. Concluimos.
Anterior Siguiente

Archivo



