La senda del río 
lunes, agosto 24, 2009, 00:42 - Pensamiento


El día tenía campanas de Sol, calor de Agosto que empujaba en el arrecife interminable de mi desordenada infancia. Me fui hoy miércoles de hastío a montar mi bicicleta amarilla por la senda del río. El sudor tenía forma oriental y entre aquellas veredas vacías de gente pasaban zumbando los insectos, aturdidos y agotados por el calor del espacio, indiferentes a las horas. Y mi río se llama Miño, navega canciones de agua y viste de hojas verdes y susurros, es de paso lento y oscuro, se calla y nos miramos, dejamos que transcurran las horas, acaricia en su descanso la tierra.


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Tu alma busca 
jueves, agosto 6, 2009, 00:20 - Pensamiento


Cuando las personas fallan nos aferramos a la memoria, al tiempo y a las cosas que nos rodean, nos hundimos en los ecos que pueblan nuestro entorno y viajamos constantemente a la soledad. Cuando ves el ralentizado discurrir de tu propia sangre alejándose de ti, llevándose lo poco que te queda de vida, miras constantemente al cielo y das vida a las nubes que se van formando o disipando, las miras absorto y piensas en la humedad que las genera, en el sol que está al otro lado irradiando las energías para la vida y sigues pensando en las cosas, en los objetos que no tienen voz; las viejas pisadas, los surcos del camino, el ladrido de un perro a lo lejos, las voces de las aves que te dicen que te vas alejando poco a poco de lo humano, de su amor, de la familia, de la amistad, y reflexionas sobre lo que tienes sin hallar indicios que te alienten, pero sin embargo tu cuerpo se mueve en todas direcciones, tu alma busca… Habita.
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En mi casa las cosas descansan encantadas 
lunes, agosto 3, 2009, 18:12 - Pensamiento

En mi casa las cosas descansan encantadas, ocupando un lugar propio, se comunican entre sí, algunas se relajan entre el polvo, duermen sin complejos, ajenas a las infatigables agujas del reloj que desde siempre está en la pared.

Alguna araña, detrás de un cuadro inamovible, espera pacientemente el desliz de alguna de las moscas que se cuelan al entrar y salir, al airear la casa entreabriendo las ventanas. Las hormigas aprovechan sus momentos de fertilidad para salir a la superficie sin saber que se juegan la vida, porque en cualquier momento caerán bajo una nube de aerosol venenoso que las fulminará. Ley de vida, no me gusta compartir el dormitorio o la salita con ellas, sobre todo si lo hacen de forma espontánea, inesperada y provocadora, jugando siempre la baza de la sorpresa invasora.

Están también los rincones autonómicos, los que se valen por sí mismos; una estantería de libros se independiza de todo el comedor, también en él son un mundo independiente: una pared donde se apilan cuadros de lo más escatológico, la mesa de cristal con patas transparentes, soportando libros en toda su superficie, y sus seis sillas negras, de madera curvada y con tapizado geométrico gris, que hacen las veces de perchas y comparten suelo con la bicicleta estática y el banco de ejercicios para fortalecer la zona lumbar de la espalda. La cocina es amplia, inservible y olvidada como tal pues comemos en otra casa, hace las veces de ordenador de trastos y pequeños adminículos que casi nunca se usan pero que da pena desechar, una de sus dos mesas es un pequeño escritorio de mármol con repisa que yo restauré para cuando me traslade a una casa recogida del mundo. El pasillo es oscuro en sus dos extremos, pisado en madera de castaño, con detalles de zócalos inacabados, una consola isabelina y un reloj tallados por mi padre en Lugo hace muchos años, un viejo baúl de casa restaurado y una vitrina de pared con distintas figuritas de viajes; en el rincón del baúl está el retrato de Irene con su patito René y un vaso de bambú con pinceles chinos. De los tres dormitorios, uno está desechado como tal y ocupado por esculturas y casi un centenar de bolsos de mujer. El baño es amplio y posee un mueble nacido de la unión de dos puertas que lo fueron de la otra casa; solo queda el escritorio de Irene, y el pequeño recibidor forrado de madera que lo invaden dos grandes esculturas recién llegadas de una exposición, lo que da salida al recinto exterior rural, donde pastan y duermen cada día tres terneras que pueden ver la casa rosa que un día fue de otros diferentes colores.

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Una flor solitaria 
domingo, agosto 2, 2009, 02:30 - Pensamiento


Un poco de mí entre el polvo de las calles, al sol y a la sombra. Una filosofía de pequeñas lágrimas que brillan en la memoria como miles de diminutos diamantes. El atractivo encanto de los minúsculos insectos que se escabullen en el delirio. La sonrisa que me devuelve una flor solitaria que miré una tarde limpia y perdida en mi rutina de vagabundo por la senda del arte.
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Mi corazón se está haciendo pesado 
viernes, julio 24, 2009, 18:41 - Pensamiento


Cuantas canciones escritas en la memoria con un lápiz negro a modo de rímel de ojos negros,
cuantas veces rasgué las cuerdas de su guitarra con la lengua poseído por la alucinación.
No he perdido el tiempo ni lo he llorado,
simplemente lo enterré como un tesoro en algún lugar de mi isla misteriosa y me dejé seducir,
hice las maletas y esperé que alguien me recogiese en la dársena de aquel puerto del norte.
Un perro de mediana edad, de mediana estatura, esperaba lo mismo que yo, lloraba alguna ausencia, se meó en algo que parecía un tesoro al sol, algo que era una bolsa de plástico dorado a tope de basura. ¡Y qué!
Las estrellas siguen ahí, clavadas como lámparas de 1000 watios. Mi corazón se está haciendo pesado, al final de mis brazos están las manos soportándolo y ya casi no pueden aguantarlo.

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