sábado, noviembre 25, 2006, 20:25
Érase una vez un lugar irracional que deseaba traspasar los límites del conocimiento integral, sobrepasar la barrera de toda sensibilidad cognoscitiva. Para ello engendró un Dios capaz de crear y dar vida a seres animados, dotándolos de una configuración que fuese más allá de lo conocido en toda terminología creativa habida y por haber
Ese Dios tenía una mentalidad progresivamente destructiva en cuanto a la propia sensibilidad de la naturaleza animal y siempre daba vida a una serie de espectros seriados y vinculados a dependencias artificiales capaces de auto generarse paulatinamente a sí mismos; invadiendo así los espacios vitales de aquel lugar en una suerte de círculo vicioso que pretendía sustentar el poder de la belleza como si de un imperio ideal se tratase, vulnerando a la vez y adoctrinando a toda forma de vida anterior. Fueron apareciendo poco a poco acotaciones disciplinares que hacían emerger una línea común de poderosa influencia en el ámbito sentimental de todos los colectivos. Era la nueva religión y la nueva fe, que con sus credos y sus oraciones hacían mantener vivo el sentimiento de dependencia de sus practicantes. ¿Qué importancia podría tener el sueño si era vulnerado? ¿Qué imagen quedaría de todo ese proceso? ¿Cuánto duraría la sensación de inutilidad y vacío vital de cada ser?
Posiblemente todo el colectivo llegase a creer en la facilidad de pensamiento apoyado por toda esa suerte de tecnología redentora y sublime, para poder así abandonarse en su propia existencia y creerse servido complementado en todas sus obligaciones para con la vida y tal vez con la muerte y su posterior transformación por medio de la nueva fe encontrada. ¿Qué hay en realidad de esclarecedor en el arte nuevo? o simplemente ¿Qué hay del arte en la creación de lo artificial?Se abre un paréntesis en el espacio estelar, se crea un lugar celestial nuevo, inimaginable y servil, que escapará más y más a las lógicas antepasadas, a la idea de insumisión que latía anteriormente. ¿Cuál será la esperanza? Tal vez el símbolo interior de las rebeldías brote pronto en un recóndito nido que todavía conserva su calor en el centro de lo más frondoso de la selva mecánica. Un hecho mesiánico se dará a conocer por sí mismo, arropará con su calor los vacíos sentimentales, invadiendo una a una las coordenadas artificiales y volveremos por fin al primitivismo que otrora movía la existencia de la alegría. Será lo nuevo el “viejo mundo”, el lugar de las inspiraciones que mueven todavía las materias positivas, expulsando a la vez el detritus innecesario y nocivo. Crear es sacar algo de nuestra propia materia y a través de ella.
Siempre con todos los sentidos y en continuo contacto. A partir de esto, si la apreciación de la obra final requiere de apoyos tecnológicos y carece de autonomía en lo que se refiere a provocar e impulsar al sentimiento, mejor será no considerarla arte, por más que una vez activada mecánicamente nos haga sentir viva la sensibilidad. El uso de la técnica siempre impondrá un sentido invasor y dominante que nada dejará a la improvisación y al desorden, cualidades ellas sin las que moriría en la imperfección.



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martes, noviembre 21, 2006, 12:21

Estás ante un espacio vacío, blanco tal vez. Poco a poco va llenándose de colores arrastrados que manchan y cubren casi la totalidad de la superficie. En la radio música a discreción con entrevistas y comentarios, subes y bajas el volumen según tu momento. De la prensa diaria sacas tus modelos; este es una pareja de gente mayor en la terraza de un bar en una determinada ciudad italiana, son conocidos en el mundillo político, pero eso no importa. Lo que sí viene al caso es la actitud estoica de la mujer mirando ensimismada el exterior, por el que transcurre la vida cotidiana. El marido en la mesa frente a ella, lee el periódico imperturbable. Son la representación iconográfica de la forma de llevar la soledad en las ciudades a una determinada edad, esa forma silenciosamente compartida de ir restando a la vida. Al comienzo de la obra ya parecía suficiente la pintura de definición y encaje de las figuras en la propia escena, únicamente con espátula y pintura negra sobre el dibujo previo a lápiz, pero poco a poco va obligando el color, que se muestra en lo más estricto, sin querer ser cuerpo ni volumen, solamente estructura espacial que defina cada parte con su carácter propio y nítido. Ya no soy yo mismo, participo solamente de una imposición exterior que aunque quisiera no podría definir. Ya estoy deseando finalizar la obra para participar visualmente de la sensación final que se experimenta con la contemplación de la misma junto con las demás. Pero no hay tregua, al lado estoy de la tentación, otro gran lienzo blanco, tensado en su bastidor, me reta desde un rincón, y me dice que existen millones de seres con problemas en el escenario social, que mi mano no debe parar. Ansiedad declarada, insomnio destructor que me desvelas cada noche por el terrible reto de la creación: Pero no pediré clemencia si así ha de ser el destino, me enfrentaré a él cada segundo de mi vida. Crear y crear
jueves, noviembre 16, 2006, 01:39

El académico Luís María Ansón habla de la ley del teatro en un reciente artículo aparecido en el suplemento cultural del mundo y expresa, que la temperatura cultural de una ciudad se mide colocando en sus ingles el termómetro del teatro. Bien, pero yo digo que hay que poner todos los termómetros del arte, pues aunque el público de la escena tiende a ser más receptivo a las demás disciplinas, y no tan selectivo o reacio como los aficionados a la música o el cine; lo necesario, lógico y ético, es defender y apoyar el conjunto, la unidad de todas las expresiones artísticas. No hablemos de una “Ley del Teatro” si no de una “Ley del Arte”, por que si la vitalidad de la escena late detrás de la empresa privada, también la música tiene sus independientes, las artes plásticas tienen sus autores autónomos, sus pequeñas galerías que luchan día a día por cada exposición y sin ninguna ayuda oficial, y que evidentemente también necesitarían de una Ley del Arte, de ayudas sin intervensionismo oficial, favoritismo o coacción alguna; distribuidas estas después de una completa comprobación in situ de los apremios más inmediatos en los lados material y humano de todos los creadores residentes que no pueden desarrollar todo su aparato creativo, por falta de medios.
Siempre faltó personal con especial rigor y visibilidad en los distintos departamentos de cultura, gente que sienta las posibles necesidades creativas de su entorno, que salga a las calles y talleres a rescatar esos latidos dolientes que está dando el arte en infinidad de míseros rincones de toda la geografía; autores en submundos a los que se les niega la luz y la paz con lo social, relegados a un segundo o tercer nivel, solamente por que su carácter no está capacitado para sobrevivir en una superficie brutal, o simplemente por que no han nacido en el seno de una familia acomodada. Justamente, ese es el mejor arte, el que se está perdiendo, desmoronándose de tristeza, viéndose a sí mismo imposible de surgir. Id a por él, curadle y sanad vosotros mismos ahora que estáis aún a tiempo de lograr la paz, ese mágico efecto que la sociedad necesita para caminar, la cultura.
martes, noviembre 14, 2006, 16:54

Esta semana se está celebrando el XVI Festival de Jazz de Lugo, con grandes interpretes nacionales e internacionales. http://www.jazzlugo.com
Todo el mundo sabe que el arte abarca ámbitos varios. La escena, la danza, las letras, la plástica y demás, pero es poco o nada frecuente ver artistas de un terreno en eventos que conciernen a otras disciplinas. Para mí lo único que esto quiere significar es que no se siente con profundidad el medio. Me duele ir al teatro o a un concierto y no ver a nadie de entre mis colegas de la plástica y viceversa; yo lo hago, dedico gran parte de mi tiempo a ir, ver, sentir y disfrutar al límite de los sentidos todo aquel acto creativo que se hace para compartir con los demás. Me falta tiempo y medios, pero me empeño en no mirar exclusivamente mi propio vientre y poner los espejos de cara a la pared. Me ilumino cada vez que coincido en estos eventos con artistas de distintas disciplinas, por que eso significa que somos comunidad. El intelectual y filosófico argumento que expresa: “Todo es arte y arte somos todos” pondría en entredicho y en dudosa credibilidad a los propios artistas frente al resto de la sociedad, que claramente gusta de compartir en pluralidad los distintos eventos y formas de expresión artística
lunes, noviembre 13, 2006, 01:27

Vamos a pensar que no estamos en una época para mucho arte con olor a mano humana, con carácter auto sentimental y decididamente pasional. Pero no importa, por que las alternativas de las nuevas tendencias, paradigmáticas y redentoras siempre serán la salvaguarda de los nuevos valores de la moderna civilización. Serán creadas a partir de los propios elementos de consumo y utilizando los propios slogans de su cadena. Fluirán de la propia locura colectiva, del propio caos que se va engendrando cada día en la convivencia misma. Ese arte hará siempre las veces de elixir redentor, de salvoconducto para la legalidad planetaria, de doctrina adorable. Todo un cúmulo de mágicos arrepentimientos preservará a aquellos que con él busquen la alianza, que se dirijan a menudo a sus dogmáticos altares y que busquen así el perdón de sus pecados en galerías y centros de arte contemporáneo. Arte electrónico y visual, pensamientos en todas las frecuencias y sensaciones sonoras y visuales en el firmamento nuevo. Ha cambiado definitivamente el espectro estético, y lo ha hecho como una macro bomba en callada explosión que levantó su mudo hongo al infinito. Mucha gente se da la vuelta decepcionada, otras ven brillar una ilusión nueva y la siguen como al mismo Mesías, invocando la pureza, la sofisticada novedad necesaria con sus formas diáfanas y asépticas, continuas alusiones al compromiso con nuestros propios pecados y también enalteceremos sus identificadoras credenciales de elevado valor económico que definen su exclusividad de clases, convirtiéndolo así en el nuevo símbolo del capital.
El arte pronto se quedará solo, en una triste orfandad imposible de curar, para ser una más de las causas perdidas del ser humano, al final de su ilusión.
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