UN AÑO NO ES NADA 
domingo, diciembre 31, 2006, 20:54

Un año no es nada. Cambia la última cifra del número y asunto concluido. Así sucesivamente hasta llegar a la decena, en que cambian dos y etc. etc. Si algo bueno queda de nosotros, pues dejemos que nos acompañe eternamente. Los malos recuerdos, el dolor y todas esas circunstancias que desangran nuestro interior hemos de arrojarlas a los abismos del pasado, aunque incierto sea el futuro.
Lejos de lo grave y circunstancial del porvenir colectivo, estamos nosotros mismos como seres independientes que hemos de cuidar principalmente nuestro espíritu, intentar continuamente la armonía con la naturaleza y con la propia sociedad que nos toque, siempre como parte de esa naturaleza vital y de todos. El instinto de conservación colectivo parece mirar con preferencias a una autoprotección desde el lado financiero sin importar el uso de unos medios que rebasan, deterioran y destruyen el vital sustento ecológico. Naturalmente, la lógica habría de ser siempre al revés, perdurar en una base natural sana y siempre prioritaria, extremando el cuidado del entorno y demás. Desgraciadamente, cuando ya no les importa el quitar la vida a los niños y destruir ciudades enteras en busca de energía que mantenga el poder ¿Que les importará arrasar la naturaleza? Absolutamente nada.
Sepárate. Haz lo que puedas, poco a poco, granito a granito, no estás sola ni solo, muévete por el campo, pero también por las calles; los coches siempre están mejor parados, los campos están mejor con árboles y soportando fauna en libertad, los cauces de los ríos siempre mojados y cristalinos, el aire fresco y habitado. Luz natural en las ciudades recorridas exclusivamente por servicios públicos colectivos. Ropa cómoda, práctica, multifuncional y natural. Odiar la alimentación química como se odian las enfermedades mortales y el dolor. Besar una flor.
Reparte el mundo con la gente, por que la tierra no es tuya ni de nadie, la tierra ha de ser un espacio de derecho para la convivencia y la paz real. Pequeñas grandes cosas que conforman un espíritu vital para la pervivencia de derecho común en esta bola perdida en el espacio.

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La oración y el reto 
lunes, diciembre 25, 2006, 04:15

Seducido por una ausencia que no tiene sentido, voy buscando con mis manos algo real, algo cálido y conmovedor, un eco animoso que pueda entretener mis malos hábitos. Busco una excusa que justifique mi verdadera inocencia, por que yo sé que realmente no soy quién soy. Ser lo que era es mi deseo. Soñar lo que soñaba es mi sueño. Que cumpla su voluntad el destino, sea quién sea su señor entenderé la decisión. Seguiré rezando por el mundo al borde de los abismos, seguiré orando por todos aunque sangren mis rodillas. Creo en los exiliados y en los vencidos que día a día se dirigen al encuentro de Diosa con las manos vacías. Creo en el error y en los que se equivocan, por que al fin serán dueños de la verdad. Creo en la duda como la llave de la liberación que abre una puerta enorme que da paso a todos los paraísos de lo posible. Me seduce el canto espiritual de las fieras que se redimen haciendo el amor, la lujuria compartida con la santidad, el deseo de la riqueza inmaterial como mera ilusión que nos anima y nos conmueve para vivir más radiantes cada día. Un simple beso que baja por la vertical del otro ser hasta encontrarse con el ardor vital y necesario que el alma nos exige día a día. Y siempre una tentación, un reto luminoso como una gigantesca fuente que surge de la fortaleza sin puertas y sin dueño. El Apocalipsis donde se cruzan miles de luminosos colores en arco iris y sinfonías fantásticas, el barco fantasma a la deriva en el cielo, con estrellas y sin mar que lo obligue. Y al fin, entre unos labios la voz cálida y amada, la necesaria compañía, la clave de la supervivencia. Adelante, adelante, adelante. Es mi enamorada.
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Tanteando el corazón humano 
sábado, diciembre 23, 2006, 01:46

Llegarás a alguna parte un día, descalzo entre pétalos secos y descoloridos sobre la tierra aún caliente. Buscarás eternamente esa mano tranquila y fértil, la mano de los otros que te falta, imposible y necesaria y de la que nunca has tenido noticias. Eres ese animal que deambula por el cielo abierto con el corazón inerte y desolado. Echarás de menos esa sonrisa dulcemente inmaterial por la que tu sueño clamó toda su vida. El eco obsesivo del fantasma del cariño deseado segundo a segundo. Lágrimas que abrían surcos profundamente tristes en tu cara abandonada en la tormenta del presente, del pasado y del futuro. El estremecedor hielo de la soledad que compartías con los parias iba levantando a tu alrededor un muro infranqueable, un lugar acotado del que no saldrías jamás. Y al otro lado la sociedad seguía multiplicándose en el pecado de la codicia y el dominio, el poder absoluto sobre todos los seres, sobre todas las cosas. Pero tu aun sigues a ciegas en la noche de los tiempos tanteando el corazón humano, apostando la vida a la carta del cariño. Si hay que vivir…Sigamos.
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Poema del tiempo 
miércoles, diciembre 13, 2006, 01:53

Hubo un tiempo de secuelas que tal vez tu memoria desconoce,
una herida bronca y desigual que borró tu inocencia.
Una niebla que crecía en la altitud de un cielo oblicuo
como un vapor ardiente con el que limita la razón
una forma de éxodo,
un ritual que cada una de tus penas quería cumplir,
un tránsito inabarcable por mirada alguna.
Y de las pesadas ansias se iba desplomando la ilusión,
el eco retrocedido por los gritos que lo habitaban
como aullidos que se deslizaban
entre cada célula de materia equivocada.
Y cada vez que se ponía el Sol,
crecían espinas en la senda de los desnudos pies,
a lo largo del tenebroso y mudo
laberinto del minotauro.
Callaban los manantiales.
Solo las luciérnagas latían,
como pequeñas esperanzas
que soplaban en tu corazón.
Pero también hubo una vez un circo,
un jardín de esperanzas
lleno de frutas gozosas y ángeles de pureza ciega.
Hubo otra dimensión habitada por la luz extrema
y gobernada por todos a la vez,
un recinto de gemidos amorosos,
un lecho de néctares lejos de la gran culpa,
centro de luminosos y cristalinos caminos
dibujados por halos emanados de mágicas flores.
El paseo de la felicidad,
el mítico recorrido del peregrino
capaz de hablar con su sombra
y preguntarle por sí mismo,
decirle: Te he buscado por el mundo.

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Amanecer las calles 
martes, diciembre 5, 2006, 02:41

Amanecer las calles
con guitarras de compasión,
con los compases de un cielo secuestrado
bajo las escamas de la soledad.
Sin nadie,
con el firmamento detenido en la nuca,
como la bala de la traición
que marcha contigo
hablando a tus espaldas,
susurrando dulces engaños
Prosas de un rebelde romanticismo,
soplos de muerte y de placer
que se confunden en el sucio asfalto,
que se pierden en las coordenadas de las calles,
entre la basura que arrastra el viento,
el mismo viento que enfría tus pasos,
los de tu caminar a degüello,
perseguidos por fantasmas;
los pasos del abandono, del juicio y del martirio.
Sensaciones profanadas
que se arrastran en los poros
y se mezclan con el polvo y la lujuria
que habita las cuevas del corazón,
desde donde se extienden los brazos de los ídolos,
para ofrecerte su atracción carnal,
la misma materia con la que se vendieron
a los dorados ganglios de la bestia;
esos sensuales brazos
que siguen tu camino tentadores
ofreciendo en sublime cáliz,
gota a gota,
el veneno celestial.

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