martes, diciembre 25, 2007, 03:05

Reconocerás mi nombre
en las hojas caídas
cuando aún no es otoño,
en el calor de los viejos cafés
cuando el trasluz insinúa deseos,
en el aliento de los perros
cuando resisten a sus amos,
en el rostro de los caminantes
cuando vuelven de su trabajo,
en la poesía
cuando aún no ha sido escrita.
Pasarán por tu cielo mil ideas
de pájaros y sueños
de una ciudad que transitas,
de una urbe desconocida
que sonríe y enseña sus dientes
y que con voz temblorosa
te habla de lo que fuiste algún día.




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lunes, diciembre 24, 2007, 01:47

Como los corderos y como los ángeles
como la nube sola sobre la ciudad,
la penitencia de las caderas
ondeando de calle en calle.
Tu imagen matemáticamente robótica,
ser quién eres
ceniza sobre ceniza
algo que se mueve en el hastío
en el pequeño caos que nos gobierna,
estado, nación y frontera.
domingo, diciembre 9, 2007, 00:19

A veces sabemos
y a veces estamos vivos
por que vemos
caer el polen de una sonrisa
que va dejando
la mariposa de la nocturna
en su luna de luz
que crece a lo ancho del destino.
El balcón abierto
y delante el paraíso
la brisa excitante
que se mece en todas partes.
Y navegando perdidos
van los horizontes
buscando otro camino
el sueño de un niño
y la rosa de los vientos,
los pétalos que caen se disipan
perfuman los minutos y las horas
diluye el néctar los relojes
que se duermen uno a uno.
viernes, noviembre 30, 2007, 01:20

Vivo de una pensión,
algo parecido a un sueño clandestino.
Alguien me paga poco a poco
hasta matarme.
Tengo mis dudas y mis necesidades,
una canción que se repite,
una mañana una noche,
un viejo estribillo.
Vivo del corazón,
animal sedentario
buscando un lugar para amar.
Bebo el néctar del otoño,
transito por sus aguas,
en ellas redimo mis pecados.
Soy una consecuencia,
tal vez ese veneno
que crece en las flores,
en la oscura penumbra
que me fueron dejando.
jueves, noviembre 29, 2007, 01:13

Vuelvo a casa cansado de navegar espíritus,
los remos pesados por el lastre de las horas
chapotean como brazos deshidratados
que van a rendirse a la orilla.
Llego a descansar a los labios de la fuente
y me siento en la sonrisa que la guarda.
Será mi casa, una casa es, será la casa.
El desconcierto reina y el cansancio
y pediría para mí
una dosis de alegría,
algo existente entre las sombras,
entre los libros, los objetos encontrados,
lo que guardo en la memoria
de mi casa de los otros.
Vengo hoy de un día más,
como un esclavo de la gloria,
que cree ser una estrella a una nube encadenada.
Dejo horas, perros muertos,
jornaleros enterrados en mis lodos
y mi sombra quedando atrás en la distancia.
Y volveré mañana más y más,
con sangre de mi sangre
a navegar la libertad
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